Diputados repudian la suspensión de las jubilaciones de amas de casa

Galtero Lara
May 16, 2019

El gobierno de Cambiemos busca ponerle fin a la moratoria para quienes no cuentan con 30 años de aportes, en cumplimiento de las exigencias del Fondo Monetario Internacional y con la finalidad de alcanzar el "déficit cero", perjudicando a los miembros más vulnerables de nuestra sociedad, los jubilados y sobre todo jubiladas”.

La Ley comúnmente conocida como “Jubilaciones de Amas de Casa” surgió durante las Presidencias de Néstor y Cristina Kirchner con el objetivo de que todos los adultos mayores que trabajaron a lo largo de su vida de manera informal sin la posibilidad de realizar aportes, pudieran ser incorporados al Sistema Previsional.

"En este marco de ajuste, y considerando la desigual distribución ocupacional y del trabajo no remunerado, la decisión de eliminar la moratoria jubilatoria a las mujeres se parece a un castigo patriarcal", expresó Julia Strada, doctora en Economía y columnista del segmento Económico de C5N. Es que desde el 23 de julio de este año se termina el plazo de 3 años para entrar a la moratoria para quienes no cuentan con 30 años de aportes, como había sido incorporado en la mal llamada ley de "Reparación Histórica" de 2016.

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La Ley nacional de moratoria se sancionó en 1995 e implementada en 2006 bajo el gobierno Kirchnerista. Es por eso que esta moratoria actuó a modo de frazada corta, cubrió el acceso a una jubilación, pero dejó sin solución el verdadero origen de la falta de aportes: un trabajo registrado. En ese sentido, es fundamental para las amas de casa y es un reconocimiento al empleo doméstico porque, valga la redundancia, se les reconoce el trabajo para reproducir la fuerza de trabajo”, explicó a LATFEM Eva Sacco, economista y parte del Centro de Economía Política Argentina (CEPA).

Las mujeres tienen una doble jornada laboral (se estima según el INDEC que destinan 6 horas promedio por día a tareas domésticas), pero solo perciben ingresos por una jornada, que tiene -por otro lado- menos horas que la de los varones y, por ende, se traduce en la percepción de ingresos menores.

Pero este engranaje entre Estado y patronales es uno de los mecanismos que le garantizan al sistema capitalista su funcionamiento.

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