Guerra partidista acecha tras voto dividido en Estados Unidos

Evarado Alatorre
Noviembre 8, 2018

Las primeras elecciones nacionales desde que Trump llegó a la Casa Blanca en una sorprendente votación en 2016 representan un referendo sobre un presidente polarizador y una prueba que determinará si los demócratas pueden transformar la energía de la resistencia liberal anti-Trump en una victoria en las urnas.

"Si los demócratas piensan que van a desperdiciar el dinero de los contribuyentes investigándonos a nivel de la Cámara de Representantes, nos veremos obligados a considerar la posibilidad de investigarlos por todas las filtraciones de información clasificada, y mucho más, a nivel del Senado.

Se trata de restablecer los controles y los balances de la Constitución para la administración Trump", expresó Nancy Pelosi, líder de la mayoría demócrata en la Cámara de Representantes, la noche del martes. "Los que se aliaron conmigo en estas increíbles Elecciones de Mitad de Período, aferrándose a ciertas políticas y principios, tuvieron excelente desempeño".

"Ayer fue una Gran Victoria, y bajo toda la presión de los medios de comunicación unos medios de comunicación horrendos y hostiles", indicó Donald Trump.

Pelosi, en una conferencia de prensa en el Capitolio, aseguró que los demócratas estaban dispuestos a trabajar con Trump en la medida de lo posible, pero agregó: "Tenemos la responsabilidad constitucional de supervisar". A última hora de la noche, publicó un escueto tuit: "Tremendo éxito esta noche".

Los demócratas recién electos y los que regresan a la cámara baja se reunirán en privado después del Día de Acción de Gracias para resolver la situación, y el conteo de votos para suceder al saliente presidente republicano de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, podría complicarse para Pelosi si los candidatos alternativos presentan un desafío inesperadamente serio.

Los republicanos retuvieron el control del Senado en las elecciones del martes al desbancar a demócratas en Indiana y Dakota del Norte, y le otorgaron un triunfo al presidente Trump al garantizar que permanecerán como los guardianes de su agenda conservadora durante dos años más.

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Sobre el hecho de que los republicanos mantengan el control del Senado, la portavoz señaló que era "un gran momento y una victoria para el presidente".

Los candidatos demócratas ganaron escaños republicanos en varios distritos suburbanos a las afueras de Washington, Filadelfia, Miami, Chicago, Denver y Dallas.

Es que estos comicios se habían convertido en fundamentales para establecer el rumbo del país, en un Estados Unidos extremadamente polarizado como nunca antes, y un presidente controvertido, con lenguaje incendiario, racista y xénofobo.

El equilibrio de poderes podría obligar a Trump a centrarse en temas con respaldo bipartidista, como un paquete de infraestructura o protección contra incrementos de precios de medicamentos con receta.

A pesar del efecto divisivo de Trump entre los votantes, el Partido Republicano aprovechó su enorme popularidad entre los votantes de derecha en los estados rurales.

Trump al intentar recuperar los resultados blancos de clase obrera.

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