Paramilitares leales a Ortega mataron a 17 manifestantes en 24 horas — Nicaragua

Evarado Alatorre
Julio 10, 2018

Centenares de seguidores del Gobierno de Nicaragua irrumpieron en la Basílica de Diriamba este lunes y acosaron a obispos de la Iglesia católica, quienes llegaron a esa ciudad en el suroeste del país, según reportó la agencia de noticias AFP.

Los religiosos fueron rodeados por partidarios del gobierno al llegar al templo, en cuyos alrededores había decenas de paramilitares.

"No tenemos ningún arma, el arma aquí es la oración, ellos estaban atacando desde afuera", dijo un miembro de cuerpo médico que estaba dentro de la basílica, vestido con un ambo y con el rostro cubierto con una camisa.

En medio de la confusión, los sacerdotes intentaron abandonar la iglesia por la puerta trasera, pero nuevamente fueron agredidos por los encapuchados.

Imágenes difundidas por medios locales que cubrían la llegada de los líderes religiosos a la ciudad ubicada a 46 kilómetros al sur de Managua mostraron cómo un grupo de simpatizantes con banderas del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional y personas encapuchadas rodearon al cardenal Leopoldo Brenes, al obispo Auxiliar de la capital, Silvio Báez y otros religiosos.

"Tenían preparada una turba para que nos agrediera", protestó el padre Edwin Román, quien resultó lesionado en un brazo.

Al menos 14 muertos -civiles y fuerzas del gobierno- deja este domingo una violenta incursión de antimotines y paramilitares en Diriamba y Jinotepe, en el suroccidente de Nicaragua, informó un grupo de derechos humanos.

En el ataque del domingo a Diriamba y Jinotepe fallecieron al menos 11 personas, según el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH).

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Las "jornadas de limpieza" se dan después de que Ortega pronunciase un discurso el pasado sábado diciendo que habrá elecciones cuando la ley lo mande en 2021 y no en 2019 como se lo ha demandado la Organización de Estados Americanos (OEA), la Iglesia y la oposición nicaragüense.

La situación de Diriamba se da dos días después que Ortega anunciara que no está dispuesto a adelantar las elecciones como lo ha demandado una buena parte de la población nicaragüense en las calles.

Pero la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN) advirtió que valora "seriamente la continuación en el diálogo", que ha sido suspendido en tres ocasiones desde que inició a mediados de mayo.

Tanto la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) como la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (Oacnudh), han responsabilizado al régimen de Ortega por graves violaciones de los derechos humanos.

Entre las víctimas había dos policías y dos paramilitares progobernistas, según las autoridades.

Palas mecánicas desmontaron las barricadas y despejaron las vías para que circularan más de 350 furgones de carga centroamericanos que estaban varados desde hacía más de un mes en la carretera bloqueada de Jinotepe.

Las protestas contra Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril pasado, por unas fallidas reformas de la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia del mandatario, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción. Pero el diálogo se estancó porque Ortega, quien gobierna desde 2007 por tercer periodo consecutivo, no respondía.

Pero el gobierno prepara una contraofensiva con la celebración masiva -en fecha aún no revelada- de una efeméride previa al 39 aniversario de la revolución que se festeja el 19 de julio.

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