El papa condena la hostilidad contra los migrantes

Evarado Alatorre
Enero 14, 2018

Durante la homilía el Santo Padre expresó que el migrante o refugiado que llama a nuestra puerta “es una oportunidad para conocer a Jesucristo”; al mismo tiempo, para el extranjero, “todas las puertas de la nueva tierra son también una oportunidad para reunirse con Jesús”, reflexionando el evangelio del día que narra el encuentro de Jesús con los primeros discípulos.

El pontífice señaló que algunas comunidades temen que los recién llegados alteren el orden establecido. "Temen la confrontación, el juicio, la discriminación, el fracaso". Tener "dudas y temores no es un pecado". Aunque eso es "comprensible desde un punto de vista humano", es un pecado si esos temores "comprometen el respeto y la generosidad" y "alimentan la hostilidad y el rechazo" de los que son diferentes a nosotros.

Desde el inicio de su pontificado en marzo de 2013, el Papa intensificó sus posiciones a favor de la acogida de los refugiados e migrantes. 'El pecado es renunciar al encuentro con el otro, al encuentro con el diferente, al encuentro con el prójimo, de que de hecho, es una ocasión privilegiada de encontrarse con el Señor', subrayó Francisco en la conmemoración de la jornada anual instituida por la iglesia católica en 1914 por el papa Benedicto XIV.

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“De este encuentro con Jesús presente en los pobres, en los rechazados, en los refugiados, en los solicitantes de asilo, concluyó, nace la oración de hoy. "Algunos habéis llegado hace poco a Italia, otros sois residentes desde hace muchos años y trabajáis, y otros formáis parte de la llamada segunda generación". Su invitación "Venid y veréis" se dirige hoy "a todos nosotros, a las comunidades locales y a quienes acaban de llegar". Para las comunidades locales, acoger, conocer y reconocer significa abrirse a la riqueza de la diversidad sin ideas preconcebidas, comprender los potenciales y las esperanzas de los recién llegados, así como su vulnerabilidad y sus temores”. Recordó que el encuentro verdadero con el otro no se detiene en la hospitalidad, sino que abarca los tres aspectos a los cuales se refirió en el mensaje para esta celebración publicado en agosto último: proteger, promover e integrar.

Finalmente encomiendo "a la maternal intercesión de la Santísima Virgen María las esperanzas de todos los migrantes y refugiados del mundo, y las aspiraciones de las comunidades que los acogen, para que, conforme con el supremo mandamiento divino de la caridad y el amor al prójimo, todos podamos aprender a amar al otro, al extranjero, como nos amamos a nosotros mismos".

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