LA CASETA SALVAVIDAS , Por Juan Luis Naval Molero Cronista Oficial de la Villa de Chipiona

0
Canal: 

Chipiona 9 de Enero 2017
En 1866, una persona llamada Martín Ferreiro tenía a su cargo formar la estadística que anualmente publicaba la Dirección de Hidrografía de los naufragios ocurridos en las costas de la Península y Baleares, y pudo comprobar la espantosa cifra que arrojaban, en un período de quince años: 1.800 personas ahogadas.
Ante esta cruda realidad decidió hacer algo para evitar estas constantes muertes en el mar, trabajando a favor del salvamento de náufragos.
Sólo y sin recursos de ningún género, intentó despertar las simpatías generales a favor de su ideal. Lo lleva a la prensa periódica y en 1868 expone la necesidad de constituir la Sociedad de Salvamento publicándolo en la “Revista de Marina”. Inmediatamente se le unió a la idea el entonces Almirante de Marina. Se publicaron los estatutos y consiguió también el apoyo de la familia Real.
Una vez creada la Sociedad de Salvamento se dispone a crear estaciones donde poder instalar barcos salvavidas para realizar estos salvamentos de náufragos.
Para ello se dirige a los Ayuntamientos de los lugares de costa más azotados por estos abarrancamientos y accidentes marinos. Entre ellos al de Chipiona, cuyo escrito aún se conserva en el Archivo de nuestro Ayuntamiento. Su contenido era este:
"Se dio lectura a una carta que con fecha veinticuatro del actual dirige el Sr. Comandante de Marina de la provincia de Sanlúcar de Barrameda, Secretario de la Sociedad de Salvamento de Náufragos de la misma, interesando vivamente el ánimo de esta Corporación para que conceda a dicha Sociedad un espacio de terreno de seiscientos noventa metros cuadrados en las afueras de esta población, próximo al arranque del antiguo muelle, cuyos linderos son por el Norte la barranca, Sur el camino de la costa, Oeste el vallado de la posesión más próxima al muelle y Este también la barranca, sitio muy adecuado y que reúne las mejores condiciones para la construcción de una caseta que sirva de albergue a un bote salvavidas que se piensa dedicar a tan laudable objeto".
Enterado el Ayuntamiento de la petición aducida por la expresada Sociedad de Salvamento, considerando que el terreno que se pretende es un baldío, que no tiene aplicación alguna, ni aprovechamiento comunal y que por lo tanto en nada perjudica su sesión.
Considerando que el objeto a que dicho terreno se destina es altamente humanitario y benéfico, al par que responde a un adelanto que con urgencia reclama de unánime conformidad ceder su propiedad, los pueblos civilizados el terreno que nos ocupa a la mencionada Sociedad para que pueda construir en él la caseta proyectada con la sola limitación de que en su emplazamiento se guarde el orden de construcción seguida en aquel límite de la población y quede siempre franco y expedito el camino que las atraviesa; haciéndolo saber así a la expresada Sociedad por medio de certificado de acta particular y acuerdo a los fines que estime procedentes.
No sabemos el tiempo que se tardaría en realizarse la obra de esta caseta de náufragos una vez concedida por el Ayuntamiento de Chipiona la petición de estos terrenos, pero según un artículo publicado en el Boletín de la Sociedad Española de Salvamento de Náufragos de 1912, debió de ser inminente pues la fechan entonces diciendo que tenía ya 30 años y que se encontraba en perfecto estado.
Según este boletín: <>
Estas casetas eran inspeccionadas con cierta frecuencia por una comisión inspectora que en su visita al puerto de Chipiona del mismo año de 1912 pudo observar: <>
Sabemos por tradición oral que hasta los años 40 del pasado siglo estuvo funcionando ya que existen pergaminos y medallas otorgados a los miembros de la tripulación con estas fechas. Después entre las décadas 50 y 60 estuvo viviendo en el edificio ya bastante deteriorado la familia Avellaneda.
Su estilo de construcción era mudéjar propio de la época en la que fue construido.
En su interior estaba ubicado un barco salvavidas ovalado con 10 remos y 2 patrones atentos siempre a cualquier operación de salvamento. Los marineros que lo tripulaban eran pescadores del muelle de Chipiona que estaban siempre dispuestos, a cualquier hora que sonara la campana de la Parroquia de la O, a socorro o salvamento. Este era el medio de comunicación para avisar de una emergencia a estos hombres entonces. En ese momento, fuese la hora que fuese, saltaban de sus camas y salían corriendo para el muelle, poniendo en funcionamiento un carro que transportaba el barco desde el interior de la caseta hasta la rampa de bajada que había para deslizar el barco hasta la orilla del mar.
Aunque los tripulantes eran normalmente marineros, a veces cuando por cualquier motivo faltaba alguno de ellos, se echaba mano de cualquier otra persona, casi siempre personas del campo que de improviso saltaban a bordo para llevar a cabo la misión urgente de salvar vidas, ya que en esos momentos no se podía esperar a nadie.
Dentro de los servicios de salvamento que se realizaron desde la Estación de Chipiona tenemos constancia de: Un Bergantín llamado “Nueva Juliana” con 9 tripulantes a bordo en la Barra de Sanlúcar de Barrameda el día 1 de febrero de 1899 y una barca italiana nombrada “Madonna del Ostio” con 8 tripulantes a bordo el día 8 de marzo de 1901 en la costa de Chipiona. Sin dudar, que fueron muchísimas más las ocasiones en las que estos valerosos marineros salieron a prestar auxilio en nuestra costa, aunque no se tenga hasta la fecha, datos concretos como los dos de referencia antes mencionados.
Estos remeros, muchos de ellos anónimos, fueron condecorados en más de una ocasión por los actos de salvamento realizados, por S.M. la Reina Regente, Dª Mª Cristina con medallas y pergaminos.
Los nombres de algunos de ellos y de otros los apodos, son lo que nos ha quedado para recordar esta labor humanitaria tan altruista, a cambio de nada, exponiendo sus vidas y demostrando su valentía, solidaridad y amor al prójimo.
Dedico este artículo como homenaje a todos ellos:
José Hernández Palomeque y su hermano. (Tabalones)
Joaquín y Francisco Avellaneda Misa.
José Calderón Domínguez.
Los hermanos “Floretes”.
“Lamparilla”.
Pepe Guisado Rodríguez.
Manuel Rodríguez Ballesteros. (Culito).
Pedro González Espinosa “Almendrita”.
Rafael González Pérez, “El Inglés”.
Juan Luis Naval Molero. Cronista Oficial de la Villa de Chipiona.
Para ver anteriores publicaciones:
http://chipionacronista.blogspot.com.es/